Una herramienta invaluable para el logro de este fin es el uso de la sonrisa durante los cotidianos intercambios educativos que ofrecen padres, educadores y terapeutas; pues, volviendo al punto de vista neurológico, las primeras experiencias interactivas suelen modificar la estructura cerebral de las personas y se traducen en una amplia gama de intercambios emocionales.
La cantidad y calidad de estas redes neuronales dependerá en gran medida de las experiencias sensoriales del niño y de la calidad de sus interacciones emocionales con los adultos, ellas darán sentido a las experiencias y las organizarán, de tal forma que den paso a las conductas estimuladas.

|