Ellos sólo tienen que decidir cuando les guste lo que están viendo.
Sin embargo apretar ese botón es para ellos una tarea titánica que les demanda gran esfuerzo y concentración.
A veces podrán hacerlo directamente y en ocasiones recibirán ayuda para fotografiarse unos a otros, entre risas, palabras entrecortadas, espasmos y movimientos torpes.
Daniel recibe una explicación del funcionamiento de la cámara
Foto: Patricia Aridjis
|