Esa cárcel corporal en la que los músculos no obedecen las órdenes del cerebro no ha sido impedimento para que estos jóvenes y jovencitas tomen el taller de fotografía que con paciencia, dedicación y compromiso preparó especialmente para ellos el fotógrafo Enrique Villaseñor.
Dependiendo de su situación física, tienen la posibilidad de asistir indistintamente a cada una o a las tres sesiones que integran el taller.
Augusto, retratado por Lupita
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