Este periplo inició en 1995, cuando una amiga invitó a Enrique Villaseñor a tomarle fotografías a su hija.
Era una de las fiestas de halloween que tradicionalmente se organizan en la Asociación pro Parálisis Cerebral (APAC).
Cuando Villaseñor llegó a la sede, ubicada en la colonia Doctores, empezó a hacer los primeros retratos.
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